Si las bicicletas son para el verano, las castañas son para el otoño. Y es que, paseando por la ciudad, es muy habitual oler ese aroma inconfundible y tan peculiar de este fruto seco, rico en hidratos de carbono, vitaminas y minerales, con un bajo contenido en grasa y que resulta muy beneficioso para nuestro organismo.

La castaña está recomendada para todos los públicos, desde los más pequeños a los más grandes, incluyendo, como no a los deportistas, que nos son pocos. Y es que, las castañas nos aportan hidratos de carbono complejos que nuestro organismo absorbe lentamente manteniendo los niveles de azúcares equilibrados. Además, las castañas disponen de un alto contenido en minerales como el magnesio, el potasio, el hierro y el fósforo.

Y es que, aunque las castañas producen sensación de saciedad, pueden llegar a producir digestiones pesadas, si no se controla la cantidad y si no se mastican adecuadamente. Teniendo en cuenta estos dos factores, podremos disfrutar de ellas y de sus beneficios sin contratiempos.

Crudas, asadas, peladas o envasadas… Las castañas están buenas de cualquier manera y a cualquier hora. Eso sí, cuando vayas a comprarlas, es importantísimo elegirlas grandes, hermosas, prietas y con un color de piel pardo, libre de cortes.

Aprovéchate de sus beneficios e introduce las castañas en tu dieta esta temporada, porque las vas a disfrutar por dentro y por fuera.

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